“Fue algo circunstancial, yo llevaba años perdido en la carrera. En mis ratos libres ayudaba en una empresa para sacarme un dinerillo. Realmente se me pasaba de todo por la cabeza, me apetecía desarrollar proyectos casi de cualquier tipo, pero era todo en plan fantasía”, explica Juanma.
Sin embargo en este caso, algo hizo a Juanma superar la indefensión aprendida que nos hace abandonar nuestras fantasías. “Tuve la ocasión de hablar sobre una de mis fantasías (crear una empresa de globo) con unos de mis actuales socios. Empezamos a hablar, a soltar ideas, a trazar planes, a ilusionaros. Nos atrevimos a darle alas a nuestras ideas y verbalizarlas” comenta el empresario “fue como empezar a encajar un puzle”. Un proceso tan aparentemente sencillo como verbalizar nuestros proyectos hace que tomen mayor peso, además de ser una fuente de nuevas ideas. En este caso, éste fue un primer paso crucial. “Después vimos un anuncio sobre un curso para emprendedores, era como una señal”. La actitud de Juanma le permitió ver oportunidades y señales, que están disponibles para todos pero que sólo los atrevidos aprovechan. “Me dio el empujón que no tenía nada que perder pero a posteriori me di cuenta que todos eso miedos son tonterías, poco que ver con la realidad de emprender”
Cuando nos atrevemos a emprender, inicialmente se produce una sensación de vértigo mezclada con ilusión. Sin embargo a medida que avanzamos en el desarrollo de nuestros proyectos, soltamos la carga de miedos y frustraciones para sentirnos más ligeros y confiados. Hoy Juanma Copete es, junto a sus dos socios, dueño de Gloobo, una empresa joven, de calidad y líder en viajes de pasajeros en Andalucía, se trata de un magnífico ejemplo de entrepreneurismo.
David Troya

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