
Llevamos varios artículos hablando de la innovación y de ideas en acción en todos los aspectos de la vida, de qué hacer para darle alas a nuestras iniciativas y de cómo evitar nuestra propia censura. Así nos encontramos que la mayoría de nosotros tenemos la fantasía de tener vidas especiales, sacarle máximo partido a nuestras destrezas y desarrollar nuestro potencial pero la realidad es que nuestro día a día es comúnmente una sucesión de rutinas, pensamientos y movimientos mecánicos.
Sin embargo es importante recordar que nuestros días están cargados de decisiones que definen nuestra vida y nuestra personalidad. En la mayoría de los casos hemos decidido no decidir, y adoptar un papel que es compatible con nuestro entorno y que no desconcierta.
En muchas ocasiones la respuesta automática es “Yo estoy contento con mi vida” pero esto es frecuentemente una verdad a medias. Seamos realmente sinceros con nosotros mismos. ¿Por qué no vivir a nuestro máximo potencial y desarrollarnos en la vida? Creo que si nos atreviéramos a desarrollar nuestras habilidades sin miedo a equivocarnos, habría más artistas, más empresarios, más genios reconocidos y más gente que se siente genuinamente plena y feliz con lo que están haciendo en la vida.
Lo cierto es que la mayoría de nosotros nos hemos ‘autoatrapado’ en mayor o menor medida. Nos hemos contado que lo que hacemos es lo que nos ha tocado o lo máximo que podíamos hacer, conformándonos a nuestro entorno constante y seguro. ¿Qué pasaría si contaras a tus amigos que dejas tu trabajo para escribir para Lonely Planet? ¿Qué diría tu familia si dijeras que quieres vivir en Nepal unos años y crecer espiritualmente? ¿Y si plantearas a tu entorno que el capitalismo no te convence y quieres ayudar a cambiar el sistema? Las respuestas irían desde risas a incredulidad pasando por censura.
Y quizás tus sueños no sean tan extravagantes, a lo mejor sólo te gustaría aprender a tocar la guitarra a tus 35 años. En cualquier caso nuestra actitud conforme y miedo a transformarnos bloquea hasta la más inocente de nuestras iniciativas.
Debemos estar preparados para seducir a nuestro entorno y conseguir que nos apoye en nuestras iniciativas, y si no lo conseguimos quizás debamos caminar solos y no compartir ese aspecto de nuestra vida con nuestro entorno de siempre. En cualquier caso, no dejemos que nos convenzan de que somos ilusos o idealistas. Los idealistas mueven el mundo, el resto sólo lo observan.
David Troya
No comments:
Post a Comment